La iglesia está fundada sobre la persona de Jesús y su obra redentora. Llegamos a ser parte de la iglesia cuando nuestros pecados son perdonados. Jesucristo es la entrada a la iglesia y si permanecemos en El y en su palabra, tenemos entrada a todas las bendiciones y privilegios que nos convierten en nuevas criaturas.
La vida de la iglesia es guiada y sostenida por el Espíritu Santo que opera en cada creyente para traer el orden, la unidad y la armonía entre los creyentes. Además, el Espíritu le confiere a su pueblo el poder necesario para dar testimonio de la verdad a todas las personas en todas las naciones de la tierra.
Dios ha delegado su autoridad en su Hijo Jesucristo, quien a la vez la ha delegado a la iglesia, con el fin de traer salvación, sabiduría, sanidad y esperanza al ser humano.
Se puede comparar a la iglesia a una fortaleza, desde donde se hace la guerra a las tinieblas o a un ejército que pelea la batalla de la fe; o a un hospital donde se sanan las heridas del pecado ; o a una escuela donde se dan las instrucciones para vivir de la mejor manera. También la biblia la compara con un edificio, el cuerpo humano, un templo o un rebaño de ovejas cuyo pastor es Jesucristo.
Lo cierto es que la iglesia es un verdadero refugio para el cansado, para el desanimado, para el que sufre rechazos en el mundo. La iglesia es un oasis en el desierto. Una sombra refrescante y restauradora para las familias devastadas. Un hospedaje para los huérfanos y las viudas. Un punto de partida para una nueva carrera para los que se sienten fracasados o inútiles.
En la vida de la iglesia se renuevan los propósitos de Dios para el hombre. Se le devuelve el valor, la identidad y la importancia que el pecado le había robado. En la iglesia, cada creyente encuentra su función en la vida, descubre sus dones y sus capacidades para servir a los demás y para manejar sus propios asuntos con sabiduría y excelencia.
Podemos resumir estos pensamientos diciendo que la iglesia es una gran familia, donde se tiene la intención de ayudarse mutuamente. Es la congregación de los hijos de Dios.
Creo conveniente aclarar que dentro de la iglesia podemos encontrar personas que todavía no han rendido sus vidas a Cristo y por lo mismo hallaremos errores y faltas y que aun los convertidos pueden fallar de muchas maneras. Los miembros de la iglesia no son personas perfectas, sino que están en un proceso constante de desarrollo y crecimiento.
El amor y la paciencia son dos virtudes que nos permiten crecer junto con otros, sabiendo que muchos de ellos al igual que nosotros se pueden equivocar; y entendiendo que todos vamos a requerir del perdón y la misericordia de los demás. La iglesia es el taller donde Dios moldea nuestro carácter.




