Durante las semanas pasadas tuve la oportunidad de hacer un viaje por carretera hasta la ciudad de Cabos San Lucas en la punta de Baja California. Un viaje que dividimos en dos días de ida y dos días de venida, en el cual recorrimos casi un total 2400 millas. En unos de los momentos en el cual yo manejaba empecé a pensar que tenía que predicar hoy, y le pedí a Dios que me diera algo para esta tarde. Durante el trayecto de regreso del viaje empancé a meditar en el porqué nuestro viaje estaba saliendo tan bien.
No tuvimos problemas con el carro, no tuvimos problemas con documentos, no tuvimos problemas con las autoridades, no tuvimos ningún peligro en la carretera, y ninguna de aquellas cosas de la cual podíamos tener algún temor resulto en contra de nosotros. Un sin número de cosas que podrían haber pasado, que nunca fueron. Al final del viaje platicando con mi esposa, nos dijimos mutuamente que el viaje no fue del nada mal ni tan pesado como lo creíamos que iba a ser.
Llegue a dos conclusiones sobre el porqué del éxito de nuestro viaje. Numero uno, nos encomendamos a Dios total mente. Y número dos, tomamos precaución de aquellas cosas de las cuales nosotros estábamos en control. Yo estoy en control de mi automóvil, y es por eso que le hicimos un chequeo total antes de partir. Yo estoy en control de mis documentos, y es por eso que me asegure de que estuvieran en orden y que tuviéramos los documentos necesarios. Yo estaba en control del volante, y es por eso que fue de suma importancia de que me fijara bien en la carretera.
Una de las señales que mas me llamo la atención fue la que decía “Respete las Señales”. Este es un recordatorio a todos nosotros que ignoran las señales de la carretera, ignorando al mismo tiempo los peligros que ahí existen. En esta tarde quiero que platiquemos un poco sobre nuestro viaje en esta carretera del cristianismo. Quiero que meditemos en esas señales que están ahí para guiarnos, pero que muchas veces no estamos poniendo atención. Quisiera utilizar unas de las señales que existen en la carretera que recorrí como ejemplo y comparación de nuestras señales en nuestro diario recorrer como cristianos.
No tuvimos problemas con el carro, no tuvimos problemas con documentos, no tuvimos problemas con las autoridades, no tuvimos ningún peligro en la carretera, y ninguna de aquellas cosas de la cual podíamos tener algún temor resulto en contra de nosotros. Un sin número de cosas que podrían haber pasado, que nunca fueron. Al final del viaje platicando con mi esposa, nos dijimos mutuamente que el viaje no fue del nada mal ni tan pesado como lo creíamos que iba a ser.
Llegue a dos conclusiones sobre el porqué del éxito de nuestro viaje. Numero uno, nos encomendamos a Dios total mente. Y número dos, tomamos precaución de aquellas cosas de las cuales nosotros estábamos en control. Yo estoy en control de mi automóvil, y es por eso que le hicimos un chequeo total antes de partir. Yo estoy en control de mis documentos, y es por eso que me asegure de que estuvieran en orden y que tuviéramos los documentos necesarios. Yo estaba en control del volante, y es por eso que fue de suma importancia de que me fijara bien en la carretera.
Una de las señales que mas me llamo la atención fue la que decía “Respete las Señales”. Este es un recordatorio a todos nosotros que ignoran las señales de la carretera, ignorando al mismo tiempo los peligros que ahí existen. En esta tarde quiero que platiquemos un poco sobre nuestro viaje en esta carretera del cristianismo. Quiero que meditemos en esas señales que están ahí para guiarnos, pero que muchas veces no estamos poniendo atención. Quisiera utilizar unas de las señales que existen en la carretera que recorrí como ejemplo y comparación de nuestras señales en nuestro diario recorrer como cristianos.
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