jueves, 10 de septiembre de 2009

Con la gracia de Dios nos preparamos para comenzar un nuevo año editorial. Antes de comenzar hicimos un pare en nuestra labor, revisamos los logros, las oportunidades, nuestras debilidades y retos. Ocho publicaciones nos permiten decir con satisfacción que se hizo un buen esfuerzo, pudimos apoyar iglesias, ministerios y también muchos negocios que pudieron seguir anunciándose gracias a los precios económicos que ofrece la revista. Conocimos a Henry Santa quien nos dio un testimonio ejemplarizante de su actividad para ayudar a los presos, se publicaron testimonios hermosos de cómo Dios obra en la vida de los que creen en El, conocimos gente maravillosa dedicada a servir a Dios y principalmente conocimos una persona muy especial a quien queremos dedicar este segundo año editorial.

Se trata de una persona que está dedicada a servir a Dios ayudando a su prójimo. Alguien dispuesto a parar todo lo que está haciendo para sentarse y escucharnos. Una persona que todo el tiempo está pidiendo a Dios por nosotros y por nuestras necesidades. Que muchas veces sacrifica el tiempo de su familia y de su descanso para darnos a nosotros el consejo que nos ayude con nuestras familias y que nos de tranquilidad espiritual. Un ser que con gusto daría todo lo que tiene para que a nosotros no nos falte nada. Que muchas veces está haciendo algo, cuando nosotros estamos descansando y que siempre está pensando y planeando que mas hacer para ayudarnos. Algo muy importante, es ante todo una persona que está constantemente hablando con Dios de nuestras necesidades, de nuestros anhelos, de nuestra salvación.

Es una persona que me ha enseñado a no confiar en las riquezas, pero a compartir con los necesitados, no aferrarme a mi casa, ni a mi carro, ni a nada en la vida, pero si a la palabra de Dios; que no me habla de riquezas en la tierra, ni fama, ni poder ni de la paz, como el mundo la da, pero me habla de una paz espiritual, del poder del testimonio y la luz que proyecta sobre las tinieblas el servir a los demás.

Ese ser al que Dios nos pide amemos entrañablemente y sirvamos bien, es nuestro pastor Como Pablo nos enseña, oremos por los pastores y por sus familias. Y la próxima vez que lo vea, bendígalo y hágale sentir su agradecimiento. Y si usted amigo lector, aun no goza de la bendición de tener a su lado un amigo espiritual que lo guíe, lo apoye, lo aconseje y le ayude a caminar hacia una salvación segura y confiada en Cristo, acérquese a la iglesia que éste mas cercana a su lugar de residencia o de trabajo, aquí le estamos presentando algunas de las iglesias ubicadas en Whittier y Pico Rivera. Haga de una de ellas su fortaleza. Usted no tiene por que estar solo, Dios esta con usted y amorosamente ha designado un Pastor para que lo guíe y lo oriente.

Dios lo bendiga Pastor

No hay comentarios:

Publicar un comentario