sábado, 24 de abril de 2010

EDITORIAL

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO constituye la primera y principal verdad de nuestra fe. Ese es el mensaje de vida que la Iglesia proclama en este mes gozosamente. Una iglesia viva, comprometida con un plan divino, abriendo sus puertas y el corazón de sus miembros para ayudar a los necesitados, para alimentar a los hambrientos y dar de beber a los sedientos. Hoy queremos compartir con ustedes algunas de las obras que la Iglesia de Cristo realiza en su nombre: Se sigue llevando consuelo y apoyo a los ancianos de la Rumorosa; en una cárcel de Colombia mas de cincuenta internos encontraron a Cristo y se convirtieron y en la Ensenada, todos los días, vemos la mano de Dios proveyendo alimentos, ropa, desayunos e infraestructura al mas necesitado. Todas estas obras que presentamos en estas páginas necesitan nuestro apoyo y el apoyo de su Iglesia.
Si usted amigo lector, no tiene un hogar espiritual o está buscando uno por cualquier circunstancia, en estas páginas encontrará seguramente una Iglesia cerca de su casa o de su trabajo, que le ayude a usted y su familia a seguir creciendo espiritualmente. Durante muchos años visité Iglesias comprometidas en ayudar a sus miembros, lideres comprometidos con su misión. En cada una de esas Iglesias encontré hombres y mujeres reflejando el inmenso amor de Cristo. Usted también encontrará una iglesia, donde usted sentirá, como yo sentí un día, que ha llegado al lugar que Dios le convocó. Por que sin duda alguna, Dios se ocupa de llevarnos a su casa.
Hay una frase que nos enseña que, “no podemos vivir un día perfecto sin hacer algo por alguien que nunca podrá recompensarnos”. Estas personas en la Rumorosa, en Ensenada, en Colombia, son una bendición por que nos permiten servir y ayudar. Los invitamos a seguir colaborando, recordemos que estas obras son permanentes y que sus necesidades son constantes y crecientes. Comuníquese con ellos, intégrese y siga recibiendo bendiciones.
Finalmente, son los comerciantes y las personas que colocan sus anuncios en estas páginas los que nos permiten seguir llegando a ustedes, por favor, visítelos, recomiéndelos y en cuanto le sea posible, contrate sus servicios, compre sus productos o hágale saber cuanto valora su esfuerzo.
Y usted amigo comerciante, cuando está anunciándose con nosotros está multiplicando sus bendiciones. Por precio, por distribución, pero principalmente por que está ayudando a alguien que nunca podrá retribuirle.

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